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martes, 13 de diciembre de 2011

Un poco de nuestra historia

“Pquia. Inmaculado Corazón de María”
Memorias de nuestra comunidad
                                              Diócesis de Lomas de Zamora




Oh Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad, muéstranos tu amor por nosotros. Que la llama de tu corazón, oh María, descienda sobre todos los hombres. Nosotros te amamos inmensamente. Imprime en nuestros corazones el amor verdadero, para que así tengamos un deseo continuo de ti. Oh María, dulce y humilde de corazón, acuérdate de nosotros cuando estemos en pecado. Tú sabes que todos los hombres pecan. Concédenos, por medio de tu Corazón Inmaculado, la salud espiritual. Haz que siempre podamos contemplar la bondad de tu corazón maternal y que nos convirtamos por medio de la llama de tu corazón.
 Amén








La devoción al Inmaculado Corazón de María, junto con la del Sagrado Corazón de Jesús, fue promovida por San Juan Eudes en el siglo 17.

El Papa Pío VII y Pío IX sugirieron su celebración como Purísimo Corazón de María.
En 1944, el Papa Pío extendió esta devoción a toda la Iglesia fijando la celebración del Inmaculado Corazón de María el 22 de agosto, ocho días después de la Asunción.

C
on la renovación litúrgica, se le restó importancia a esta fiesta para dársela a las principales fiestas marianas y, se cambió la fecha para un día después de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús.


San Juan Eudes, decía que el Corazón de María es la fuente y el principio de todas las grandezas y excelencias que la adornan y que la hacen estar por encima de todas las creaturas; por ser hija predilecta de Dios Padre, madre muy amada de Jesús y esposa fiel del Espíritu Santo.
Y que ese santísimo Corazón de María es fuente de todas las virtudes que practicó.


La fiesta del Inmaculado Corazón de María sigue a la del Sagrado Corazón de Jesús. El corazón expresa y es símbolo de la intimidad de la persona. La primera vez que se menciona en el Evangelio el Corazón de María es para expresar toda la riqueza de esa vida interior de la Virgen:
“María conservaba estas cosas en su corazón”


Las bodas de oro de nuestra comunidad “Inmaculado Corazón de María”, constituyen una oportunidad de recordar en la oración afectuosa a cuantos hemos sido y hecho ante la misericordia y la ternura de Dios.
¡Que bueno es sabernos, amados por Dios! La vida es un don único y esta hecha de gestos de cercanía que nos ayudan a fortalecer las alegrías.
La alegría es una de las características más importantes de la vida cristiana, porque es consecuencia del amor.
La alegría es brillo del amor, y tanto mayor cuanto mas noble es lo que se ama; por eso cuando uno ama a Dios, la alegría es total.
Celebrar es  recoger, es hacer memoria de la continuidad de la vida, permite releer lo anterior.
Sin memoria, no se construye la historia, ni personal, ni familiar, ni comunitaria. Por eso, celebrar con la Misa, es custodiar el pasado, y recordar la propia historia, como historia de Salvación. La vida, el breve tiempo que se le concede al hombre para vivir como peregrino de este mundo, encuentra cumplimiento en el darse y eso es la comunidad, el darse el uno con el otro y compartiendo las penas y alegrías a lo largo de este camino que Dios nos ha marcado.
Que este hacer memoria, recordando lo que Dios hizo en nosotros y en nuestra comunidad, siga siendo compartido y celebrado para fortalecer nuestra intimidad con Dios y con nuestros hermanos.
Celebrar estos cincuenta años como comunidad, es reconocer que Dios nos ama; es reconocer que la gracia de Dios actúo y actúa como luz para que los caminantes no se pierdan, y encuentren sentido a su cotidiano vivir.
La gracia de Dios, produce distintos frutos en nosotros, según nuestra correspondencia. Según nuestra generosidad.
Los frutos siempre son gracia de Dios, pero nuestro trabajo y esfuerzo personal, es una condición que El exige para dar fruto.
La comunidad, es uno de esos frutos que comprende a todos sus miembros. Todos hemos recibido de otros la vida, y estamos llamados a alcanzar la perfección en relación y comunión amorosa con los demás.
La comunidad, expresa una dimensión relacional, y es el ámbito donde el hombre puede crecer y desarrollarse de un modo integral; sobre todo, en el encuentro con Dios y con sus hermanos en la fe.
Toda familia tiene su propio principio en Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.
En el origen de cada ser humano existe un proyecto del amor de Dios..
Los cristianos están llamados a dar un testimonio creíble de su fe y esperanza cristiana.
La iglesia no cesa de recordar que la verdadera libertad del ser humano proviene de haber sido creado a imagen y semejanza de Dios. Por ello, la educación cristiana es educación de la libertad y para la libertad…Jesucristo es el nombre perfecto, que nos enseña a comunicar a los demás Su mismo amor.
Este mismo amor es el que nos impulsa a llevar la Buena Noticia a todos los hombres, para que juntos podamos compartir la alegría de ser hijos de Dios.
Experimentémoslo
Así sea

Cura párroco
Padre Oscar H. Garay